Andreas Feininger, el periodismo artístico y el unico lenguaje inteligible por todos



Aparece en todos los libros de referencia de fotografía; con frecuencia se habla de él como un pionero de la foto periodística moderna, un magnífico fotógrafo, una figura clásica de la historia de la fotografía, una leyenda de la fotografía. Junto a Ansel Adams, Bill Brandt, Alfred Eisenstaedt, André Kertész y Jacques-Henri Lartigue, Andreas Feininger fue incluido entre los seis mejores fotógrafos del mundo en una entrevista para la BBC que dirigió Peter Adam en 1983.
El pintor alemán Georg Baselitz dijo en una ocasión que con frecuencia pensaba que las mejores fotografías no necesitaban en absoluto del color. Esta podría ser una explicación simple de por qué el trabajo en blanco y negro, austero y esculturalmente lineal de Feininger no sólo se hizo famoso en el mundo entero sino que incluso pasó a los anales de la historia de la fotografía.
Feininger se consideraba a sí mismo un artesano que contemplaba su arte como la suma de sus talentos. La cámara, que a menudo comparaba con la máquina de escribir de un escritor, era su herramienta. La utilizó para combatir ‒obstinadamente, casi obsesivamente‒ el predominio de la fealdad.
Feininger no fue un fotógrafo aventurero como Robert Capa, ni tampoco un observador como  Henri Cartier-Bresson, que prefería esperar el “momento decisivo” ‒el punto en el que una situación se vuelve incluso surreal. Fue un explorador que permaneció fiel a los postulados tradicionales de la belleza.
Es fácil entender su cosmos fotográfico. A lo largo de su vida le fascinaron dos áreas temáticas, que, como él solía decir, le hablaban. Una de ellas era la vida urbana del siglo XX: le atraían sus utopías, no sus conflictos. La otra eran las formas naturales, aunque Feininger no deseaba únicamente documentarlas: se interesaba por su geometría, ornamentación y aspecto monumental.
(Del ensayo de Thomas Buchsteiner, El lenguaje de la imagen: “Lo que ves es lo que hay”, en el catálogo)



MAESTRO DEL REPORTAJE FOTOGRÁFICO COMO EXPRESIÓN ARTÍSTICA


Andreas Feininger es el representante tipo de una cultura de la fotogenia y de la imagen fija espectacular, a la que se opusieron los creadores del estilo documental moderno, entre ellos Walker Evans y Cartier-Bresson, tras apartarse del esteticismo de los autoproclamados primeros maestros de la straight photography (fotografía directa o pura) (Stieglitz, Strand). (...)

En el caso de Andreas Feininger, la fotografía experimental europea se ha transformado en fotografía creativa. El hijo del pintor y profesor de la Bauhaus Lyonel Feininger se formó en Alemania y, obligado a exiliarse, trabajó durante mucho tiempo (entre 1933 y 1939) en Suecia, aunque la parte esencial de su carrera la desarrolló en Estados Unidos, donde trabajó para Life entre 1943 y 1962. Es uno de aquellos fotógrafos que concedieron importancia a la imagen como elemento conciliador –o reconciliador– del libro y el periódico, de las bellas artes y los medios de comunicación. A su modo de ver, el reportaje fotográfico es parte de la información visual al servicio de la ilustración. Pero, más que la actualidad y la historia, el ámbito de estudio que nunca dejó de reivindicar es la naturaleza, en la que ve a la vez un repertorio inagotable de formas que interpretar y un modelo de expresión artística. La actualidad es, además, una noción ambigua. En el sentido periodístico del término, designa los acontecimientos o los hechos y proezas que pueden ser objeto de una crónica. Pero Feininger se interesa sobre todo por el presente y por la presencia del hecho visual documentado, en su doble naturaleza óptica y química. Esta actualidad es propia de la fotografía, que se distingue así de la ficción pictórica. Al mismo tiempo, considera que la interpretación del fotógrafo del tema actual, al igual que los procedimientos de creación de la imagen derivados de la grabación, hacen de la fotografía un arte gráfico.
Su gusto por la claridad gráfica (“clearness in line and form”) le sitúa más bien en la Nueva Objetividad, que adapta las normas de la espectacularidad de la gran prensa ilustrada. Mientras que Moholy-Nagy trataba de representar la condición cinemática de la vida moderna, Feininger da preferencia a la composición estática y a la imagen tipo; busca una permanencia y una estabilidad dentro de la complejidad y la abundancia visual, que asocia a la naturaleza.
(Del ensayo de  Jean-François Chevrier, Andreas Feininger, fotógrafo-anatomista, en el catálogo)



“LA FOTOGRAFÍA ES EL ÚNICO LENGUAJE INTELIGIBLE POR TODOS”



La fotografía es el lenguaje de la imagen, el único inteligible en cualquier parte del mundo y  por ello precioso y único. Sin embargo, del mismo modo que la palabra, hablada o escrita,  puede utilizarse de forma inteligente para transmitir conocimientos, comunicar ideas y estimular la mente o bien desperdiciarse en discursos vacíos, la fotografía puede ofrecer al espectador algo que realmente vale la pena observar o, por el contrario, hacerle perder el tiempo con imágenes vanas. Por ello, la cualidad más importante de una fotografía es su contenido.

(...)

Desgraciadamente, la mayoría de las personas valora la efectividad de una fotografía de acuerdo con su ejecución técnica. (...) [La técnica fotográfica] bien empleada, es indispensable para extraer todo el potencial del sujeto y de la imagen. De hecho, la considero tan importante que acabo de publicar un libro -La esencia de la fotografía- dedicado enteramente a la “gramática y sintaxis fotográficas” tal y como yo las entiendo. Es la base del presente trabajo, que concebí como la otra mitad de una unidad.
Ahora, sin embargo, no pongo el énfasis en los problemas técnicos sino en los pensamientos e ideas, en ver, sentir y pensar. ¿Por qué tomé en concreto esta fotografía? ¿Qué vi en este sujeto en particular? ¿Qué provocó en mi mente? ¿Qué quise decir con esta fotografía?
Al trabajar de forma independiente, soy libre para elegir el tipo de trabajo que quiero realizar y, a diferencia de un reportero gráfico, me interesan principalmente los aspectos de la naturaleza y las creaciones del hombre y no tanto las personas, por lo que generalmente no me siento forzado a tomar decisiones sobre las instantáneas antes de soltar el obturador. Normalmente me tomo un tiempo -tiempo para estudiar, desde todos los ángulos, el sujeto de la imagen que estoy contemplando, tanto literal como figuradamente, e incluyendo, si fuera necesario, su relación con las personas y el entorno.
Por ello, cuando encuentro un sujeto interesante, nunca asumo que la primera visión es también la mejor. Casi siempre, presuponiendo que dispongo de tiempo, un estudio adicional revelará otras y a menudo mejores posibilidades para una eficaz interpretación. En este sentido, presto especial atención a la influencia de luces y sombras, a la perspectiva, el fondo y la escala. A continuación tomo una serie de fotografías, todas ligeramente diferentes, de entre las que después elijo la mejor.

(...)

Feininger con su cámara de
fabricación casera, sin fecha.
Mi enfoque de la fotografía se basa en la vista potenciada por el interés del sujeto. Creo que nadie puede hacer fotografías impactantes o provocadoras a menos que esté interesado en el sujeto. Personalmente, sólo considero los sujetos que captan mi interés, porque he comprobado que ese interés es la chispa que estimula mi creatividad. Sin él, por muy importante que sea el sujeto como tal, mis fotografías no serán mejores que la media. El interés es, por supuesto, una cuestión personal. Lo que a mí puede estimularme -por ejemplo, el círculo de una tela de una araña enjoyada con gotas de rocío o una concha rota que parece una escultura- puede que no tenga sentido para una persona particularmente interesada en la gente.
Personalmente, prefiero el blanco y negro al color. Cuando trabajo en color, no tengo prácticamente ningún control sobre el aspecto de mi fotografía tras soltar el obturador, mientras que en blanco y negro el control que tengo sobre el efecto de la imagen después de revelar la película es prácticamente ilimitado.
Nunca fotografío ni tan siquiera el sujeto más interesante a menos que lo considere fotogénico. En este sentido, las cualidades que considero son: color, luz, contraste, perspectiva, movimiento, fondo y tono global -es decir, los elementos del diseño gráfico-,  pues, si estas cualidades no están bien presentes, la fotografía, por muy importante que sea su contenido, nunca podrá ser una imagen artísticamente satisfactoria.

(...)

Finalmente, creo que un fotógrafo creativo debe tener valor para recorrer su propio camino, por poco ortodoxo o incluso contrario a los tabúes actuales que pueda resultar. A mí personalmente me han calificado de romántico, distante, artificioso, farsante, arrogante... No me preocupa. Sólo si me siento libre de prejuicios soy capaz de realizar fotografías de las que puedo sentirme orgulloso. Mis libros de fotografía no venden los millones de ejemplares que venden algunas novelas populares. No están pensados para todo el mundo, se dirigen a un público sofisticado que es lo suficientemente imparcial y libre de prejuicios como para disfrutar de imágenes e ideas nuevas, un público interesado en lo que tengo que decir sobre mi trabajo, porque “hablamos el mismo idioma”.

(Nueva York, abril de 1993)









No hay comentarios:

Publicar un comentario